La irrupción arrasadora de la inteligencia artificial en la vida, que incluye nuestra profesión, obliga a una reflexión serena. Aceptar tranquilamente que se trata de una herramienta, como si estas no condicionaran severamente los fundamentos de la existencia humana, no puede ser una respuesta. Se trata de pensar más allá de cuestiones instrumentales y recordar, como lo hace lúcidamente León XIV, que la calidad de una civilización “se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer”. Y, en la arquitectura, el “cuidado” tiene un carácter esencial.
Construidas con una estructura metálica montada sobre un basamento comercial en hormigón armado, se levantan las cuatro torres, que conforman un conjunto que tiene gran visibilidad en el paisaje. Una imagen tecnológica donde el hierro es protagonista y que dinamiza una urbanización con gran futuro.
50 casas que proponen un equilibrio entre el edificio y la vivienda particular, buscando las ventajas de ambas tipologías. La comodidad de un conjunto con servicios y el sentido de pertenencia de una casa propia. Un proyecto que apunta a establecer un modo de vida distinto y a convertirse en marca.
En el bosque y frente al campo de golf, se destaca el emplazamiento oblicuo de esta casa, subrayado por las líneas horizontales. Una materialidad natural y cálida, con especial atención en su inserción en el paisaje. Construida en steel frame, y atenta a la sustentabilidad, la casa se eleva liviana sobre el terreno.